miércoles, 2 de abril de 2014

¿SERÁ DETROIT NUESTRO FUTURO?



Marcos Villapún · Vitoria


Desde hace más de un año venimos conociendo el ocaso de la ciudad más importante del estado norteamericano de Michigan. El declive de una ciudad en el corazón del imperio estadounidense, un símbolo del poderío industrial y del sueño americano. Algunas imágenes muestran cada día la arquitectura muerta y devaluada de la ciudad de las bocinas y de la música, de Detroit. En su momento, un artículo de la revista Time, mostró gráficamente el estado de la ciudad vista desde el objetivo de los fotógrafos franceses Yves Marchand y Romain Maffre.
 
Bagley-Clifford office _ Yves Marchand y Romain Meffre

lunes, 31 de marzo de 2014

Una de titiriteros...

ibon• donostia

No se si conocéis el pueblo de Tolosa, situado en el interior de Gipuzkoa a orillas del río Oria,
fue capital de provincia durante 10 años allá por 1850...


Hoy en día es muy conocida entre otras cosas, por sus espectaculares babarrunas (alubias, frijoles...), sus carnavales que hacen que todo el pueblo salga a la calle nieve o llueva y su TITIRIJAI, o concurso internacional de marionetas, que reúne todos los años a finales de noviembre a compañías de todos los rincones del Planeta.

martes, 25 de marzo de 2014

Unos que vienen y otros que se van...


Jorge Pineda - Donostia

Todo cambia, avanza, evoluciona... Lo vemos todos los días. Las nuevas tecnologías inundan nuestro día a día. Todo (o casi todo...) son mejoras para hacernos la vida más fácil. Son muchos los que se quejan del ritmo al que vamos porque parece que menospreciamos el "como se hacía antes". Pero eso es la evolución. En la memoria, en los libros, en la nube... quedarán esos recuerdos. Pero sería un error no mirar hacia atrás. No saber como se hacían antes las cosas y por qué se hacían de esa manera. De ello también se aprende.

Aquí os dejo un vídeo que he visto recientemente y que me ha hecho sentirme un poco "viejuno".



Pero bueno, yo lo que quería contar era más sobre el trabajo y las profesiones. En el campo de la arquitectura está claro que los nuevos arquitectos no podemos solo pensar en querer construir. Tenemos que abrirnos a mas posibles acciones que podemos llevar a cabo y para la cual creo que estamos preparados (y sino seguro que tenemos tiempo y ganas para hacerlo, os lo dice un parado más...).

A día de hoy se han creado nuevas profesiones o puestos de trabajo requeridas por la sociedad en la que vivimos, pero lo que a veces se nos olvida es que también han desaparecido otras. Podréis pensar que es algo lógico pero aun así resulta curioso, por lo menos para mí. Voy a mencionar algunas profesiones actualmente desaparecidas (desconozco si es así en todo el mundo) y que incluso generan gracia y cuestionan ¿realmente alguien se dedicaba a esto? Pero es que si lo piensas, alguien tenía que hacerlo...
Yo algunas conocía pero otras... A mí me parece curioso.

Cazadores de ratas
Se metían en las alcantarillas de las ciudades europeas
 para controlar la población de ratas y así evitar la
 propagación de enfermedades.
Colocador de bolos
Normalmente era para jóvenes y estaba mal pagado.


Detector de aviones pre-radar
 Utilizaban estos armatostes para escuchar aviones
 enemigos acercándose y así avisar a sus compañeros.
Lectores de fábricas
Las grandes fábricas les contrataban para hacer lecturas
 recreativas a sus trabajadores durante la jornada laboral,
que acostumbraba a durar todo el día.



Despertador humano
Se encargaba de picar las puertas y
ventanas de sus clientes para asegurarse 
que se despertaran a la hora acordada.

Encendedor de farolas
Hasta la aparición de las bombillas eléctricas,
las farolas necesitaban de gente que las
encendiera y apagara.
Conductor de troncos Antes que aparecieran los camiones de transporte, los troncos
 debían ser conducidos por vías fluviales.


 Sereno, afilador, pregonero, colchonero, barquillero, operadora de centralita, molinero, cerillero, ...

Fuente
Fuente original










jueves, 20 de marzo de 2014

Los Ciclos se Repiten


Juan García Plaza · Almería

Hace mucho tiempo, cuando aun era alumno de arquitectura, nos contaban en clase de historia cómo el movimiento moderno conquisto los “felices años veinte” con un alarde de nuevas tecnologías constructivas y diseño. Muchos de ellos no dudaban en autodenominarse “Dioses”, sus proyectos eran dogma de ello: Grandes planeamientos para urbanizar Europa entera, edificios de alturas inimaginables, urbanizaciones compuestas de decenas de torres… Vamos, el sueño de cualquier promotor.

-Pero Juan… ¿Por qué nos cuenstas esto? El movimiento moderno es algo muy trillado que resulta aburrido y si me permites la expresión Mainstream.

Pues porque los felices años veinte fueron el escenario perfecto de la abundancia antes de la gran depresión del 28 que arruino  medio mundo seguido de la segunda guerra mundial y sus consecuencias.

¿Os suena de algo una época de abundancia seguida de una gran depresión?

La comparativa de la época del movimiento moderno con los primeros años del siglo XXI es, como mínimo, interesante. No solo por ver las similitudes entre ambas etapas, sino por entender la decadencia del sistema en el que se encontraban y las nuevas posibilidades de los años siguientes.

Zaha Hadid, Gehry, Calatrava… no son más que “Corbus modernos” que se subieron al carro de una época donde la construcción fue el motor de la economía. Actualmente, en época de depresión, muchas de sus concepciones están puestas en duda o denunciadas.

¿Podrán estos arquitectos de la abundancia actualizarse? No lo creo.  Al igual que no es posible imaginar a Mies sin su remasa de mármoles con las betas perfectamente alineadas, no podremos entender al Start System de los arquitectos contemporáneos diseñando proyectos Low Cost… ese papel nos toca a nosotros.
Con el fin de la segunda guerra mundial,  las estrellas del movimiento decidieron volver a Europa y seguir con sus proyectos, pero la gente de a pie ya no comulgaba con ese tipo de arquitectura tan ostentosa. La gente quería volver a la calidez de algo que pudieran llamar hogar sin otra pretensión. Personajes como Alison y Peter Smithson proclamaba una forma de construir mucho más cercana, más cálida.
Continuando con el símil creo que no es necesario aclarar que seguir con los sistemas de proyección y promoción de principios de siglo no nos llevara a ninguna parte. La gente quiere volver a sentir las ciudades como en los años 40, quiere una nueva arquitectura que no este basada en la especulación y en la construcción de proyectos faraónicos que pagamos entre todos aunque no sean necesarios. La gente quiere nuevos modelos de ciudad.

Y ese es el desafío que nos ha tocado vivir. Ya no es problema de cuantas viviendas eres capaz de encajar en un bloque o si ganaras el concurso de turno en determinado ayuntamiento. Nos hemos vuelto más sociales y la arquitectura de esta nueva era, al igual que la que planteaban los Smithson , debe contener profundas reformas y modificaciones respecto al sistema impuesto.


Por esto mismo, no es de extrañar que nos haya tocado ser la “generación del reciclado” la que no puede construir porque ya lo han hecho todo nuestros antecesores, la que nunca firmara un proyecto.
Sin embargo, esta definición que a proiori parece negativa, nos dota de cientos de oportunidades a los nuevos al igual que les doto a los arquitectos de la postguerra.

El centrarse en construir es sinónimo de fracaso en estos días, el joven arquitecto debe abrir nuevas puertas para no tener que escoger entre las actuales que andan mucho más que saturadas. El no dejar de formarse en ámbitos tangentes a la arquitectura, el desarrollar proyectos de colaboración paralelos con otros arquitectos, la autopromoción de ideas para mejorar la ciudad como forma de darse a conocer o la divulgación a través de internet de todo lo anterior plantea un nuevo escenario donde el arquitecto es a la vez artesano, diseñador y divulgador de su trabajo.

El panorama que se presenta en los próximos años para la arquitectura plantea es un rebaja importante en la cantidad de obras pero una mejora en la calidad. Los proyectos serán más pequeños pero más apetecibles y se diseñara desde la urbanización más grande hasta el kiosko de prensa más pequeño. Lejos queda ya la época en las que anodinas urbanizaciones se posaban en nuestras ciudades sin ton ni son donde el diseño del espacio brillaba por su ausencia (algo asi como los urbanismo de principio de siglo de Corbu)




Así que los jóvenes arquitectos que estén leyendo esto (y también a los no tan jóvenes) que no se sientan abrumados ante la imposibilidad actual de construir. El cambio de etapa ha llegado tal y como llego con el fin del movimiento moderno, y los nuevos principios debemos marcarlos nosotros:

“Salid a la calle, bebed la ciudad, fotografiar situaciones, asociaros en colectivos, proponer diseños, moveros buscando gente interesada!!!! Los ciudadanos están ansiosos de diseño y arquitectura como en la postguerra y  se necesitan nuevos individuos con nuevas ideas que generen nuevas ciudades."

Ciclos y más ciclos sin fin, si el románico volvió con el renacimiento y el gótico con el barroco; el comienzo del siglo XXI no es más que un pequeño revival del movimiento moderno (para agrado de melancólicos y postmodernos).

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