lunes, 9 de julio de 2012

Dos libros de Bruno Munari: uno legible, el otro no.


Va de libros: uno legible. El otro no.

Bruno Munari, Da cosa nasce cosa. Appunti per una metodologia progettuale, Editori Laterza


El primero lo encontré sobre la mesa de un compañero de trabajo. En la portada, un curioso objeto entre tenaza, palanca, martillo y destornillador. Tanto el título, ‘Da cosa nasce cosa’ (traducido de manera muy poco literal al español como ‘De dónde nacen los objetos’) como el autor, Bruno Munari, era unos completos desconocidos para mi, joven arquitecta recién titulada por la Escuela Técnica Superior bla bla bla…

¿Habéis tenido alguna vez la sensación de ser abofeteados por un libro? Pues tal cual. Luego, uno suele preguntarse el por qué de no habérselo cruzado antes en la vida. Misterios…
El caso es que, de una manera muy sencilla, Munari enseña en este libro su método proyectual en diez sencillos pasos que van desde la identificación de un problema hasta su solución. Se posiciona así, de una manera clara, contra la idea de que el saber proyectar sea una dote exclusiva e innata de pocos iluminados por el gran don.

El libro es tan didáctico y ameno que ejemplifica dicho método con una receta de arroz verde (entre otros):





Método Proyectual
1 Trocear una cebolla

2 Rehogar en una sartén con una cucharada de aceite de oliva

3 Lavar bien las espinacas, escurrirlas y cortarlas finamente

4 Dejarlas en una buena cantidad de agua

5 Meter en la sartén con el resto de ingredientes

6 Añadir un poco de caldo de verduras y salpimentar

7 Cocinar durante cinco minutos

8 Introducir el arroz e ir añadiendo poco a poco el caldo hasta que el arroz esté al dente

9 Sacar del fuego, dejar reposar y servir



Cualquier libro de cocina es un libro de metodología proyectual, afirma Munari. Basta imaginar que una cena es un proyecto y que es más creativo aquel que mezcle los ingredientes de la manera más justa. ¡Así de sencillo!

Munari, Bruno, Libro Illeggibile MN1, Edito da Maurizio Corraini


El segundo libro nace de una investigación del mismo autor: un libro ilegible.
Se lo planteó como un problema de experimentación con las posibilidades de comunicación visual que esconden los materiales editoriales y sus técnicas.

Normalmente, cuando pensamos en libros nos imaginamos sus textos: de género literario, filosófico, histórico, etc. Poco interés suele darse al papel, a la encuadernación del libro y al color de la tinta o el resto de elementos con los cuales se construyen los libros como objetos. Todavía menos interés se da a las fuentes, los márgenes, la numeración de páginas y los espacios en blanco.
¿Sería posible entonces utilizar los materiales presentes en la construcción de un libro como lenguaje visual? O dicho de otra manera: el libro como objeto, sin texto, ¿puede comunicar algo? ¿El qué?

Fue así como Munari hizo pruebas con todo tipo de papel, formatos, tamaños, secuencias de formas, colores texturas…



En los tipos de papel se va desde el fotográfico al de embalaje, desde el transparente al texturizado, liso, reciclado, de cebolla, parafinado, plastificado, de pura celulosa, de paja, vegetal, sintético, blando, rígido, flexible, etc. Con ellos se hacen pruebas de asociaciones: el ‘capítulo’ del papel vegetal se asocia a la niebla.

En la prueba de los formatos, si las páginas se organizan de manera creciente o decreciente se puede obtener una información visiva rítmica. Pasar página es una acción que se desarrolla en el tiempo y por tanto aparece un ritmo visual-temporal. Si además alternamos papel de dos colores el efecto de ritmo viene acentuado.

Los libros ilegibles de Bruno Munari pueden empezarse abriendo cualquier página. Acto seguido podemos seguir avanzando, o retroceder, o volver a empezar cuantas veces queramos.




El editor holandés Steendrukkerij de Jong & Co le escribió un día y le dijo: ‘Nosotros no tenemos problemas de cantidad en nuestras ediciones, si no de calidad. Queremos publicar su libro’
La edición se hizo en 1955 en un formato de 23,5 x 23,5 cm, con páginas blancas y rojas y portada en cartón piedra. Se hicieron 2000 ejemplares.



Bruno Munari, Forchette Parlanti
Y de despedida: los simpáticos Tenedores Habladores
¿A alguien le queda duda del interés de la obra del artista y diseñador? ¡Que la disfruten!


1 comentario:

  1. gracias por la referencia, no conocía a este señor y parece muy interesante!

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