lunes, 2 de abril de 2012

material humano

Pablo P. - Valencia

En realidad no siempre me gustó la madera. De hecho, se trataba de un material que esquivaba en la mayoría de proyectos, fascinado por la corporeidad del hormigón (influencia inevitable de Tadao Ando) por lo aséptico de Mies. Creo que fue a mitad de segundo curso, cuando un profesor, ahora amigo, me presentó unas muestras y algunos catálogos de un nuevo material que venía del este de Europa. Se trataba de madera contralaminada (o multilaminada) en realidad una especie de versión Big Size de otros métodos constructivos. Pero ese cambio representaba unas ventajas en la ejecución en obra, en la libertad formal, en la velocidad de montaje tan interesantes y novedosas (regatas con la fresadora!) que ya no me separé más de él. Y de hecho, de una manera u otra está presente en todos mis diseños. Además de eso, uno se introducía de lleno en la dimensión sostenible de dicho material, en su profunda historia, en su humana condición. No dejo de pensar en la imagen peyorativa de la madera, en cierto modo derivada de vivir en la capital del ladrillo, y en los fascinantes hallazgos en el campo del diseño que llegan del otro lado de los pirineos, cuyo protagonista ya os he presentado. 




He defendido durante tanto tiempo la honestidad de los materiales, que hasta soy reacio a la pintura. Quizás fue eso mismo lo que conquista de la madera, la intrínseca historia que descansa entre sus vetas, que nos devuelve a las primeras tradiciones constructivas de, por ejemplo, los Insulae.

Casa de Dorothy


Poco a poco se pierde esa imagen negativa de la que hablaba. Esa imagen endeble que se relaciona, más o menos, con la casa en la que Dorothy se cuela en el reino de Oz. Como contraste, un proyecto español reciente. Y habrá más. Mucho más. Tiraré de tópico: es el material del futuro. O al menos, del mío.

Casa 205 - H Arquitectes


"Este sistema estructural permite una disminución muy importante de peso, de materia y de energía incorporada y, por lo tanto, las emisiones de CO2 asociadas a la cimentación y estructura del edificio. La facilidad, la rapidez y el ahorro de agua que proporciona el montaje en seco, han permitido montar toda la construcción desde la calle y ha reducido mucho el coste y tiempo de la obra. La madera laminada es un material renovable, un sistema desmontable y, por lo tanto, reutilizable y reciclable, teniendo un ciclo de vida prácticamente cerrado."

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