En la biblioteca siempre abría su libro, siempre, hasta que me lo compré. Luego me compré otro,… Más tarde conocí su fundación, su obra, conocí la tierra, la madera, el metal,… conocí el color. Hasta que un día empecé a mezclar todos esos materiales en busca de aquella magia. Nunca la encontré, pero me enseñó que uno, si quiere, puede aprender por uno mismo, ser autodidacta... de modo que lo sigo intentando.
Por eso, por todo eso,
Por eso, por todo eso,

Descanse en paz, maestro.
ResponderEliminar