lunes, 30 de enero de 2012

Escuchar o escuchar

Hola a todos, me gustaría haceros pensar sobre la escucha, sobre si escuchamos o no, y si lo hacemos, cómo lo hacemos.
 Sí, sé que todos estaréis pensando ¿escuchar?, claro que se escuchar, y no lo dudo, si es que estás seguro de ello.
Os voy a proponer unos juegos que me gustaría que practicaseis conmigo según vayáis leyendo.
1.- Quedaros en silencio, y escuchar, quiero que almacenéis en vuestra memoria tres de los siguientes sonidos que escuchéis.
Muchos de vosotros habréis cerrado los ojos. Muy bien, es normal, nos cuesta menos esfuerzo prestar atención a lo que escuchamos castrando uno de nuestros sentidos. Porque por los ojos escuchamos mucho más de lo que podríamos imaginar y contamina muchas de nuestras escuchas. Y, además de cerrar los ojos, os habréis quedado totalmente quietos, no vaya ser que mi contacto con algo me distraiga y no escuche ¿verdad?, pues siento deciros que por ejemplo los sordos son capaces de escuchar muchas cosas por el tacto y simplemente las sensaciones. Los que no estamos sordos, también somos capaces de hacerlo, pero no le prestamos la atención suficiente.
Bien casi seguro que el primer sonido que habréis almacenado en vuestra memoria ha sido el sonido de vuestro ordenador,  el siguiente alguien en casa que ha metido algún ruido, la música de fondo que ya tenías puesta (si es que no la habéis apagado), lavadora o lavavajillas en marcha, algún vecino que tira de la cadena… vete tú a saber, seguro que la lista sería larguísima si uniésemos todos vuestros sonidos, pero mucho me temo que muy pocos os habréis incluido en la lista y estoy segura de que no habéis dejado de respirar y de que vuestro corazón no ha dejado de latir, y de que habréis tragado saliva o os habéis movido.
Este ejercicio es sólo para que nos planteemos cómo nosotros escuchamos principalmente hacia afuera, y prestamos toda nuestra atención al exterior, olvidándonos por completo que nuestro organismo, nosotros, también estamos presentes. No quiero que todos vosotros os volváis narcisistas ni mucho menos, pero sí que os toméis en cuenta y os escuchéis, porque muchas de vuestras preguntas ya se han contestado.
Ahora bien, escuchamos generalmente el exterior, pero ¿de qué modo?
2.- Por ejemplo, os propongo imaginaros el sonido de un trueno, imaginároslo en condiciones, con seriedad.
El mundo a vuestros oídos (Londres) 


Bien si yo os preguntara, ¿qué intensidad tenía vuestro trueno? ¿Su sonido era grave o agudo? ¿Cuánto ha durado? ¿Cómo os ha hecho sentiros? ¿A qué os ha recordado? ¿Era un trueno real que has recordado o te has inventado uno para ti? Podría hacerte muchas preguntas acerca de "tu trueno", ¿pero sabrías responder alguna de ellas? ¿Lo has imaginado? ¿Has podido escucharlo? Es muy importante que os interroguéis a partir de esto, porque vuestro trueno ha sonado como ha sonado,  y penséis en ello, porque igualmente que ha pasado con vuestro trueno os pasará con el resto de sonidos de vuestra vida cotidiana; el timbre de tu casa,  la voz de tu madre,  el sonido de aquella historia, la sensación de aquella canción…
Tras meditar en vuestro trueno, os invito a intentar reproducirlo con vuestras manos, ¡venga animaros!
¿Cuantos de vosotros no habéis quedado satisfechos? ¿Porque? ¿Cuántas veces lo has intentado? ¿Y de cuantas formas? Casi seguro que no os habéis levantado de vuestras sillas para probar como suenan vuestras manos contra el suelo, o contra el sofá, o simplemente contra vuestra tripa, o piernas…  ¿Quién os lo ha impedido?
Estamos muy limitados, porque nos vamos limitando con la edad, pudiendo encontrar muchos culpables como la sociedad… Por favor, no lo hagáis, investigar, sentir, disfrutar, escuchar y escucharos.
Os dejo un video de Evelyn Glennie en el que nos muestra como escuchar. http://www.ted.com/talks/lang/es/evelyn_glennie_shows_how_to_listen.html

•Texto y fotografía Estitxu Castellano.

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