viernes, 15 de julio de 2011

Las 4 caras B de la sostenibilidad

Jose Manuel López Ujaque - Alicante - meva | colectivo de arquitectura

Energía solar, materiales reciclados, tratamiento de aguas y residuos, producir más energía que la consumida, etc... Son ideas y palabras que ya pertenecen al vocabulario cotidiano de los arquitectos, pero ¿es esto realmente la sostenibilidad?

Detrás de esta posible definición existe una visión muy parcial y excesivamente “verde” del término. Lo “verde” vende en nuestra sociedad, edificios que se transforman en “verdes” con la simple instalación de unas placas solares, espacios públicos “verdes” con sólo plantar algunos árboles, viviendas unifamiliares que calientan su agua de manera “verde”...

Todo esto está muy bien a simple vista, pero... ¿Debemos conformarnos? ¿Acaso la arquitectura no debería responder a este panorama de una manera más compleja? ¿Tenemos que confiar nuestros edificios y ciudades a la elección de un más o menos acertado gadget “verde”?



#1 - Construir sobre lo construido.
Por suerte o por desgracia no podemos empezar de cero. Pensar en nuevos eco-barrios está bien, pero ¿qué hacemos con la ciudad ya construida y consolidada? ¿Cómo la “vestimos” de sostenibilidad?
Ser capaces de rastrear la ciudad que nos rodea en búsqueda de oportunidades infrautilizadas es una actitud sostenible; no es necesario crecer más, es necesario crecer hacia adentro, es necesario hibridar los edificios y los usos de nuestras ciudades.

#2 – Versatilidad en 3D.
No podemos permitirnos el lujo de que nuestros edificios sólo sirvan para un uso, debemos ser capaces de pensar en formas y sistemas capaces de mutar, capaces de pasar de ser un auditorio, a ser un edificio de viviendas o una pista de tenis cubierta... ¡esto también demuestra sostenibilidad de uso!

#3 – Del CAD (computer assisted design) al EAD (energy assisted design).
Observar, por ejemplo, el diseño cóncavo de los hornos solares nos enseña cómo es posible optimizar las formas para una mayor eficiencia energética; algo que forma parte del proceso de diseño, no es un añadido posterior. Nuestras construcciones deben aprender de esta actitud y deformarse, estirarse o retorcerse para conseguir también la mejor auto-suficiencia energética huyendo de palabras como retranqueos, alineaciones, alturas máximas, etc...

#4 – La muerte del “urbanismo de manchas”.
Los tradicionales planeamientos con manchas de colores a los que el urbanismo nos tiene acostumbrados deben repensarse. Un suelo no puede tener sólo un uso, un solo color. ¿Por qué un gran espacio público no puede estar encima de un edificio de viviendas?

En definitiva la sostenibilidad es algo más que vestir de “verde” nuestros edificios y ciudades, es pensar como introducirla en múltiples aspectos de sus procesos de diseño. ¡Esto sí que es contemporáneo!

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