viernes, 15 de abril de 2011

¿Por qué los arquitectos usan palabras raras?

Hace poco un amigo me contaba que había descubierto el libro Why do architects wear black? (¿Por qué los arquitectos visten de negro?), y yo le respondía que realmente también deberían publicar uno llamado Why do architects use strange words? (¿Por qué los arquitectos usas palabras raras?).
Desde hace no mucho estoy invadido por la extraña curiosidad de mirar los discursos verbales arquitectónicos no sólo desde un punto de vista profesional, sino también desde un punto de vista lingüístico. Todo ello a raíz de una vieja intuición de que gran parte de los arquitectos nos movemos a veces, y me incluyo, en un gratuitamente enrevesado lenguaje; o dicho de otra manera, a veces parece que hablamos para “regalarnos el oído” a nosotros mismos y no para que nos entiendan los demás.
No deja de ser contradictorio que una profesión cuyo objeto final (construido o no) requiere de la participación y coordinación de múltiples y diferentes agentes externos, se mueva en este tipo de ambigüedades.
Y no hablo del uso de palabras técnicas propias de la arquitectura, sino de la ligereza con que conjugamos frases rimbombantes o nos apropiamos de palabras y significados de otras disciplinas.
Estos sólo son algunos ejemplos cogidos al vuelo...
¿Usas los objetos de proposición posibilistas?
¿Cuándo un proceso es garantista?
¿Los modelos nostálgicos increíblemente moralistas existen?
¿Es tu arquitectura performativa?
¿Sabes que es una heterotopía?
Deberíamos utilizar la simplicidad en nuestros discursos sustrayendo lo que es obvio y añadiendo lo específico” como dice John Maeda en su libro Las leyes de la simplicidad, y nos sentiríamos menos incomprendidos y diluidos en batallas que no nos corresponden.
¿Os imagináis obligar a escribir una memoria de un proyecto limitada a los 140 caracteres de Twitter? Más de uno no saldría vivo de esa.

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